INTERACTIVIDAD, DETERMINISMO Y LIBERTAD

NOTAS DE LECTURA (COMPARANDO SILVA Y MANOVICH 1)

SILVA: Los profesores somos manipuladores. La información la usamos como propaganda. Bajo una aparente libertad que permite al usuario (educando) escoger itinerarios, en realidad los manipulamos para que lleguen a determinadas conclusiones (al menos en lo esencial). Esta es la crítica que hace Silva, por supuesto no es su modelo.

Si fuera así, la interactividad podría quedar reducida a una simple interfaz. (Esto enlaza con la idea de Manovich de que la interfaz precondiciona la acción del sujeto). Interfaz se entiende aquí de algún modo como sinonimo de máscara, una máscara o una apariencia de interactividad, una apariencia de interacción comunicativa. Si fuera esto, entonces es que no se culminó el proceso, sólo se creó una ilusión de libertad, una ilusión de comunicación.

Esa « ilusión » de libertad no está exenta de beneficios, en el sentido de que puede motivar al alumno y obligarle a gestionar de algún modo su acceso a la información, tiene ventajas obvias como que permite una flexibilidad en el ritmo de aprendizaje, entradas múltiples, convergencia de medios y lectura no lineal. Estos aspectos ya están presentes en la interfaz, lo cuál no es poco.

Para Manovich, la extrema complejidad de algunas estructuras narrativas, tales como las que encontramos en los juegos de video, son ya sinónimo de libertad.

Cuando pensamos en un programa donde las respuestas están ya programadas, y dónde los caminos están prefijados, podemos pensar que automáticamente, este programa no puede conducir más que a teorías conductistas de la educación.

Pero la programación ha llegado a tales niveles de complejidad que las respuestas las van generando los programas teniendo en cuenta las interacciones de los usuarios, y no sólo en la versión simple de elegir itinerario, sino que los itinerarios los recalcula la máquina segun las respuestas de uno o de varios usuarios (como en los juegos en red).

Con respecto a ese punto, Manovich de algún modo viene a decir que ante tal grado de complejidad, estamos recreando la misma ilusión de libertad que la realidad misma. La complejidad de los determinismos serían equivalente a la libertad posible. Una libertad simulada, en cierto grado de complejidad no se puede distinguir de una libertad que acepta la realidad (la necesidad para los filósofos de tradición estoica)

El problema de fondo filosófico mismo que se plantea es el de la libertad y el determinismo. ¿No es la realidad misma una gran red de relaciones de causa a efecto?

Para Manovich, recrear la libertad (o simular la inmersión) podría entenderse como crear una variedad y complejidad creciente de determinismos. El caos, lo aleatorio, lo fractal pueden representar gráficamente esa complejidad. Pero ni las Teorías del caos, ni las probabilidades matemáticas, ni las fractales están exentas de estructuras previamente establecida sino todo lo contrario. Son estructuras que dan cuenta de lo complejo.

Si un programador desarrolla un programa tan potente que ni siquiera él puede prever el desarrollo del mismo, pués de algún modo se le escapa. Un programa así concebido depende tanto de su creador como de las interacciones de los usuarios (interactores para Machado) y de las respuestas del propio programa (lo que ha permitido hablar de programas que « aprenden » o de inteligencia artificial). El caos y lo aleatorio crean conexiones nuevas, no por ello menos « determinadas » en relaciones de causa a efecto.

En este marco, porqué distinguir creación y libertad en la « vida real » de creación y libertad en un mundo virtual (recreado por un programa con un alto grado de complejidad). Quizá la diferencia ya no sería sustancial, sino sólo de « grados de complejidad » (SILVA referencia a E. MORIN) quizá contrapunto en Morin, (SILVA,2005 p 267, nota 6 « le problème épistemologique de la complexité » en E.MORIN).

Aunque el propio Manovich advierte del peligro de querer extender el concepto de complejidad demasiado lejos.

¿Dónde situaría la postura de SILVA en este debate?

Creo que Silva busca un equilibrio entre lo que el profesor programa y lo que los alumnos aportan, en base del propio proceso de interacción bidireccional entre ambos (o multidireccional en el grupo). El “programa” cobra vida, pués dependiendo de la recepción y de las aportaciones, motivaciones, inquietudes, cultura de los alumnos, el profesor deberá constantemente “reprogramarlo”, en un actitud abierta y receptiva a su vez.

Silva analiza a su vez la importancia de la interfaz, comparando al educador con un programador, vuelve a otorgar a la figura del profesor un papel clave, e incide en el USO que se hace de cada soporte, independientemente de su concepción inicial (o de sus limitaciones comunicativas). El uso que se haga de cada soporte será en ultima instancia la garantía del proceso de comunicación y del proceso de aprendizaje, en la línea de las teorías del constructivismo tanto epistemológico como social.

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