Videoblogs 2

Repasando el vlog de Juan Falla y leyendo “El sujeto en la pantalla” (A.Machado, 2009).

El vlog de Juan Falla forma parte del proyecto vlogombia. La idea es de subir un video al día durante todo 2010. El proyecto no llega a termino por problemas técnicos, pero esto es lo de menos. Viendo lo realizado, se puede analizar el concepto.

Mostrar la cotidianeidad, hacer un diario personal, mostrar fragmentos de vida, dejar huellas de lo cercano, lo vivido, lo particular…puede entenderse como parte de un proyecto de documental sociológico, como muestra de lo “glocal”, con la intención de dar voz a los sin voz, como reivindicación de del derecho a expresarse, y a usar la web 2.0 como un gran movimiento ciudadano de toma del poder (el poder de informar, de relatar, de mostrar, de expresarse…)

Así define Juan Falla los Vlogs:

¿Porqué tubieron tanto éxito los blogs? ¿Porqué lo tienen los vlogs?

Y paralelamente, ¿Porqué han tenido tanta audiencia los productos televisivos tipo”gran hermano”?

Arlindo machado hace una reflexión sobre el voyeurismo en el cine que creo que se pueden aplicar con éxito al ánalisis de estos fenómenos:

En cierto sentido, el éxito y la magia de un tipo determinado de cine que hemos convenido en llamar “clásico” o “dominante” está en saber manejar el placer visual de la platea y en reflejar algunas obsesiones psíquicas concretas de la sociedad que los produce. (Machado,2009,p.50)

La obsesión de nuestra sociedad (occidental, dominante) por cierto tipo de relatos exhibicionistas/voyeuristas con una exaltación del individuo y de la subjetividad podrían explicarse desde muchas perspectivas.

Quizá tenga que ver con la escopofilia estudiada por Freud y que Arlindo Machado atribuye al cine, como una de sus características esenciales (al menos al cine llamado “clásico”, occidental desde luego).

El placer de percibir (percipere) y el placer de ser percibido (percipi), escopolfilia y exhibicionismo en el lenguaje de las perversiones, son por lo tanto, dos caras de la misma moneda. (…) Ya hemos señalado que el placer de ver una película tiene una base escopofílica inevitable, porque en el cine sometemos la imagen-la imagen del otro- a una mirada concentrada e indiscreta, como si la espiásemos por el ojo de la cerradura, ocultos en las sombras de la sala de proyección (…) Ahora bién, si el espectador que está en la sala debe reprimir su exhibicionismo, lo que hace es proyectar en los protagonistas su deseo reprimido. Al identificarse con los personajes, el espectador convierte la pantalla transparente en un espejo, donde ve proyectado(s) su(s) ego(s) ideal(es) y donde se puede reconocer. (Machado,2009,p.53)

Otra pista para la reflexión:

La consciencia de la manipulación incita a tomar la palabra.

El blog de Juan Falla sólo es una pequeña contribución al proyecto Vlogombia, que surge para dar voz a los sin voz, para retratar la cotidianeidad, el barrio, los colectivos y los individuos de un determinado contexto local. ¿Porqué surge esa necesidad de tomar la palabra, esa voluntad de mandar mensajes al mundo, o  esa necesidad de exponerse, de exhibirse? Más allá del mero hecho de que la técnica lo permite ahora, también nos permite hacer otras cosas y no las usamos necesariamente. Entonces ¿Porqué?

Quizá por la consciencia de vivir en un mundo  consumerista, donde la noticia se fabrica según intereses no siempre, casi nunca declarados, un mundo manipulado.

Aunque no hayan analizado hasta qué punto esa manipulación de las imágenes y de los discursos es real, creo que l@s ciudadan@s en su mayoría son conscientes de que todo mensaje está filtrado, responde a intereses (económicos, políticos, ideológicos, de lobbies…). Todo mensaje publicado en un medio “oficial” lo está con un fín determinado, cualquier información, cualquier imagen  nunca es NEUTRAL (APARICI). Sus efectos no lo son, y siempre responde a una intencionalidad: alguien la seleccionó entre otras muchas para mostrarlas. Alguién eligió mostrarla en un determinado contexto, con un determinado sonido, perdiendo ésta su carácter de huella, y convirtiéndose en icono simbólico, con connotaciones inducidas (a veces conscientemente, otras no).

Aunque el grado de conciencia sobre esa manipulación sea variable, mi opinión es que casi tod@s somos conscientes en mayor o menor medida de ese hecho. Y esto se ve claramente con el desencanto que sufre el compromiso político clásico (nuestras democracias indirectas con sus sistemas de partidos políticos). Creo que este fenómeno también es una muestra de un descrédito más general de todo el sistema de producción de mensajes “oficial”. Ya no distinguimos entre convicción política y propaganda, entre información y mercancía (se emite lo que “vende”), la publicidad y el cine nos han mostrado el lado sumamente perverso de las imágenes (que mienten más descaradamente si cabe pués “parecen” más reales: está pasando, lo estás viendo dice Digital+) No sé si está pasando ni lo que está pasando, y sólo veo lo que me muestras…

Como consecuencia de esta intuición (más que consciencia real) de que todo lo que está a nuestro alrededor, todos los mensajes recibidos, están sometidos a cierto grado de manipulación, a cierto reduccionismo partidista surge la necesidad de buscar algo más “auténtico”.

Puede sonar muy Sartriano, eso de lo auténtico. Bueno, si lo entendemos como ese intento de mostrar sin mediación alguna, no deja de ser un ideal. Creo que  lo que hemos asumido hoy en día (y las teorías de la comunicación han estudiado en profundidad este hecho),  es que no existe una comunicación directa, no mediada del mismo modo que no existe una percepción no mediada (no construida). Una vez asumido esto, sólo queda asumir la responsabilidad de la producción. Saber desde dónde hablamos, desde dónde nos hablan, este es nuestro criterio de veracidad.

Esa necesidad de tomar la palabra, de mostrar lo que no muestran los medios, lo cotidiano, lo cercano, nuestras vidas, lo pequeño y a la vez lo más importante para nosotr@s, es una respuesta ciudadana al hastío de vivir en un mundo fabricado, el que nos quieren mostrar los medios ya sea movidos por intereses, o simplemente debido a su modo de producción industrial.

Creo que de ahí surge el éxito de los blogs, de los vlogs…historias, momentos vitales o información compartida, contadas por nuestros pares, gente, individuos, ciudadanos, en los que confíamos más porque nos identificamos con ellos, nos proyectamos en ellos, y de este modo satisfacemos ese doble placer de percibir y de ser percibidos…

Los videoblogs son muestra real de la diversidad cultural (y no de la subversión de este concepto que nos venden los grandes conglomerados de la comunicación). Sobre esta subversión de conceptos  es muy ilustrativa esta entrevista a Mattelart donde habla de un “frente de lucha” semántico. Sobre la influencia de los medios de expresión local, de lo que él llama la comunicación alternativa, Mattelart defiende que el movimiento social no debe quedarse en la fragmentación local, sino que debe vertebrarse de forma activa en los grandes medios. Esta entrevista se produjo en el 2002 pero las cuestiones que plantea son de plena actualidad. Es un buen contrapunto a la posible visión individualista con la que podrían identificarse los videoblogs así como a la “cultura del espectáculo” de la que podrían igualmente interpretarse como una consecuencia (según el tipo de contenido).


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